Viajar al extranjero para practicar lo aprendido en casa

votar

Hace unos días tuve el gusto de recoger a un buen amigo mío del aeropuerto. Él regresaba de Inglaterra luego de pasar una larga temporada paseando y practicando su inglés. Si bien ya había cursado todos los niveles aquí en España, y obtenido uno que otro certificado oficial, a lo largo de su estudio nunca tuvo la oportunidad de salir del país para poner a prueba lo aprendido. Al comienzo pensé que ya no tenía caso emprender un viaje a estas alturas, sin embargo, luego de una larga conversación llegamos a la conclusión de que el estudio de una lengua extranjera nunca podrá estar completo si no se convive un tiempo con individuos nativos.

Con respecto a lo último es importante decir lo siguiente: si bien España es número uno en cuanto al turismo interno, una actividad que fortalece la economía considerablemente, ¿no creen que ya es hora de variar un poco? Las playas no van a evaporarse por pasar una temporada en otros destinos.

Continuando con la idea principal, debo decir que es normal que personas que se sufrieron durante su adolescencia y juventud para aprender más de dos idiomas hoy estén pensando que no sirvió de nada, dado que no utilizan sus conocimientos en su actual entorno laboral. Sin duda eso debe pasarle a muchos, pero hay que recordar que un idioma extranjero no solo sirve para maquillar un poco el currículo, sino también para la vida, para viajar; y al fin y al cabo, como cultura general. Esto es algo que Mario nunca perdió de vista, por lo cual, a pesar que no hablar en inglés ni en francés más que para dirigirse a los clientes del hotel que regenta,  utiliza esos idiomas para informarse  en medios de otros países, y así, poder ver las cosas desde diferentes puntos de vista.

Fue esta actitud la que lo llevó a pensar que nunca es tarde para salir del país a conocer algo más. Así que alistó sus maletas con el pretexto de hacer un extenso recorrido turístico por Inglaterra. De esa forma pudo comprobar lo distinto que es instruirse en una escuela local, y convivir con gente que tiene al inglés como primera lengua. No solo conoció nuevos amigos, además se dio cuenta  que tiene madera de aventurero.

La reflexión final de esta historia va para los padres que tienen la posibilidad de mandar a sus hijos a estudiar fuera: si tienen la capacidad económica no dejen de hacerlo, no hay nada que temer. Los viajes lingüísticos son la mejor ayuda para aprender un idioma y para practicarlo. Son eficaces y rápidos. Además, solo de esa forma sus hijos tendrán la certeza de que han recibido una educación completa.

Deja tu Comentario