En busca de una alternativa viable a los problemas de la educación bilingüe en España
Una encuesta reciente, realizada a nivel nacional, ha arrojado unos resultados bastante cuestionables en lo concerniente al aprendizaje de idiomas en el país. Si bien la oferta educativa es variada, tanto en los programas de estudio como en las modalidades de pago, el nivel de inglés de los escolares, universitarios y adultos deja mucho que desear, pues según FUNCAS (la entidad que llevó a cabo dicho estudio) menos del 50% de españoles no dominan otra lengua más que la propia.
Esto no solo es criticable desde un punto de vista académico, ya que en el ámbito profesional es muy importante saber inglés, sino también porque es inadmisible que la mayor parte de los habitantes de la segunda potencia turística del mundo, no domine su lengua franca. En este punto es importante resaltar que nos guste o no, el inglés es el idioma más utilizado en los negocios y en las comunicaciones entre personas de diferentes nacionalidades.
Volviendo a los resultados de la encuesta, también son rescatables los siguientes datos: la mayoría de los jóvenes admite que le cuesta trabajo aprender un idioma foráneo, los adultos mayores no tienen interés en aprender idiomas, y finalmente, que el 80% de los catalanes domina otra lengua. Esto último puede deberse a la necesidad que tiene dicha parte de la población de no quedarse atrás en lo concerniente a los idiomas, pues sabe que no puede contentarse con el propio. Es por ello que muchos empiezan su formación desde niños estudiando español y luego inglés.
Cuando surgen controversias de este tipo, la interrogante principal siempre gira en torno a la búsqueda del culpable, por ejemplo, pensar que la educación impartida en los institutos no es muy adecuada, o que los organismos examinadores realmente no están siendo muy exigentes, etc. Bien, si tomamos en cuenta que en España existen academias revalidadas por entidades internacionales, que a su vez procuran que los exámenes oficiales tengan el rigor necesario, lo más probable es que estos pésimos resultados se deban sobre todo a la falta de motivación de los alumnos, que no practican sus lecciones y no toman el estudio con mucha seriedad.
Este el caso de muchos jóvenes que desde niños han llevado en la escuela cursos de inglés, pero que debido a la falta de práctica y de interés, al tomar un examen de nivel, logran pasar con las justas al intermedio, cuando ya deberían estar en avanzados. Si partimos de esa lógica, es probable que no valga mucho la pena poner a los niños desde los 3 años en escuelas bilingües, trilingües, etc. Tal vez sea mucho más provechoso dejarlos disfrutar de juegos infantiles un poco más, y esperar a que sean adolescentes para luego incentivarlos ofreciéndoles un viaje de idiomas en compañía de sus amigos durante las vacaciones. Esto, sin duda, no podría traer mejores resultados.





